¿Qué es una buena traducción?

Traducir no es una actividad trivial. Si así fuera, los resultados de los programas de traducción automática no serían tan nefastos. Una buena traducción se caracteriza por parecerse a un texto que un autor hubiera redactado en su lengua materna en la misma situación. Lo ideal es que no se note que se trata de una traducción. Para lograrlo, el traductor debe tener en cuenta numerosos factores, como tema, contexto y grupo destinatario del texto susceptible de traducción.

Los traductores poco experimentados suelen fracasar con frecuencia por los siguientes aspectos:
  • Falsos amigos. Los falsos amigos son expresiones formalmente similares a una palabra en el idioma destino, pero cuyo significado es completamente distinto.
  • Diferencias estilísticas entre idiomas: Con frecuencia, las estructuras gramaticales no pueden transmitirse al 100% al otro idioma, pues ello dificultaría la lectura de la traducción. Por ejemplo, las construcciones verbales del español a menudo tienen que pasarse al alemán como grupos sustantivados.
  • Diferencias culturales entre los respectivos idiomas: Los eslogan publicitarios franceses, por ejemplo, sólo pueden traducirse al alemán literalmente en casos excepcionales, pues la cultura publicitaria en Francia es básicamente distinta a la alemana.

Casi resulta más importante que el traductor tenga conocimientos especializados antes que los estrictamente lingüísticos. De hecho, sólo aquel traductor que tenga un profundo conocimiento terminológico y que domine los términos técnicos del idioma destino es capaz de comprender textos complejos y reproducirlos certeramente en dicho idioma.

Resumen: Para garantizar la calidad de la traducción, la misma debería realizarse por un traductor cuya lengua materna coincida con el idioma destino. Estos traductores son los únicos capaces de captar los detalles lingüísticos de un texto en otra lengua, reproduciéndolos correctamente en el idioma destino. Por otra parte, el traductor debería conocer bien los dos países y sus culturas, y tener la debida formación técnica o una extensa experiencia en los campos de especialización que ofrece.